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MEXICO (AP) — Desesperados por no saber de sus hijos y desconfiados de las investigaciones del gobierno, padres de los 43 estudiantes desaparecidos hace seis meses en el sur de México se dirigieron a un controvertido personaje para pedir ayuda: el líder de uno de los grupos del narcotráfico locales.

“Nosotros estamos desesperados y de donde venga la información nosotros la aceptaremos, pero que sea cierto también… tenemos que estar seguros”, dijo el miércoles a The Associated Press Epifanio Alvarez, padre del estudiante Jorge Alvarez Nava.

Dijo que las familias no confían en el gobierno y esperan también la ayuda de las personas en general.

“Estamos tan desesperados que ya queremos ver a nuestros hijos y queremos saber el paradero de ellos, es por eso que de donde venga la información tenemos que aceptarla”, dijo Alvarez.

Añadió que incluso pusieron un número de teléfono para recibir información, aunque aseguró que hasta el miércoles no habían recibido ninguna llamada.

Un funcionario de la Secretaria de Gobernación, no autorizado a ser identificado por políticas internas, dijo el miércoles a la AP que las autoridades no reconocen como interlocutor válido a ningún miembro de organizaciones criminales, aunque declinó comentar específicamente sobre el pedido de algunos de los padres.

Después de meses de investigación, la Procuraduría General de la República concluyó que un grupo narcotraficante mató y calcinó a los estudiantes. Pero medio año después de la desaparición y tras haber identificado sólo a uno de los jóvenes con un fragmento de un hueso encontrado, los padres no creen la versión oficial y ahora han pedido ayuda al líder de una organización narcotraficante rival de la señalada de haber asesinado a los alumnos.

En dos pancartas colocadas en las inmediaciones de Iguala, la ciudad donde desaparecieron los estudiantes, algunos de los padres mandaron un mensaje a Santiago Mazari Hernández, el supuesto líder del grupo de Los Rojos: “Le pedimos de favor ayudarnos a dar con el paradero de nuestros hijos”.

Mazari había ofrecido asistencia a las familias unas semanas antes en algunas mantas.

Los alumnos de la Normal Rural de Ayotzinapa desaparecieron el 26 de septiembre luego de ser detenidos por policías municipales de Iguala, en el estado de Guerrero. La autoridad federal concluyó que los 43 fueron entregados a sicarios del grupo de Guerreros Unidos, una organización rival de Los Rojos, que los habrían asesinado y quemado en un basurero para luego lanzar sus restos calcinados a un río para borrar evidencias.

Las autoridades localizaron bolsas con algunos restos y después de enviar a un laboratorio en Austria se logró identificar a uno de los jóvenes.

El gobierno federal ha informado la detención de 104 personas hasta ahora, incluidos 64 policías municipales y 40 presuntos miembros de Guerreros Unidos. Entre los arrestados también está el alcalde Iguala, considerado autor intelectual y ligado al grupo criminal.

Pero la petición de ayuda no parece ser una acción coordinada de todos los padres.

Melitón Ortega, padre de otro de los estudiantes y quien en los últimos actos públicos ha aparecido como vocero, dijo la víspera que la acción del martes en Iguala fue para repartir volantes entre la gente para pedir les proporcione cualquier información sobre sus hijos y que la pancarta era más una acción de algunos padres que surge de su desesperación.

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