Pemex es de los Extranjeros

Colapsa abasto de gasolina y las filas de consumidores crecen junto con la zozobra por el aumento de precios en fin de año

Un taxista llena con gasolina varios contenedores en su maletero después de esperar durante horas en una gasolinera en Valle de Bravo, México, la noche del 30 de diciembre de 2016. (AP Foto/Marco Ugarte)

CIUDAD DE MEXICO (AP) — Filas de carros esperaban fuera de las gasolineras día y noche para llenar el tanque.

Las colas se han repetido en otros puntos del país, sumadas al anuncio de la subida de precios a partir del 1 de enero, acaparamiento de combustible para especular con él cuando sea más caro, el miedo que se dispare la inflación y  protestas contra el “gasolinazo”.

El gobierno minimiza la situación pero los ataques en su contra se multiplican tanto desde la oposición como desde las redes sociales y los expertos apuntan a cuestiones estructurales como las raíces de fondo de los conflictos de estos últimos días.

Un automovilista llena con gasolina varios contenedores en su maletero después de esperar durante horas en una gasolinera en Valle de Bravo, México, la noche del 30 de diciembre de 2016. (AP Foto/Marco Ugarte)
Un automovilista llena con gasolina varios contenedores en su maletero después de esperar durante horas en una gasolinera en Valle de Bravo, México, la noche del 30 de diciembre de 2016. (AP Foto/Marco Ugarte)

Sin embargo, para los expertos el problema de fondo es otro: el colapso del sistema de refinación de petróleo y la falta de previsión del gobierno.

“Estamos ante el colapso total del sistema de refino de Pemex”, explica a la AP el investigador de la universidad de Texas, Jorge Piñón.

Piñón da ejemplos: los barcos se acumulan en el Golfo de México porque el estado de Veracruz es un cuello de botella para descargar el combustible y los ductos para llevarlo hasta el centro del país están en muy mal estado y llenos de tomas clandestinas.

El robo de combustible es un negocio lucrativo para el crimen organizado.

Una niña mira desde el asiento trasero de un coche mientras el vehículo carga combustible en gasolinera en la ciudad de México, la noche del viernes 30 de diciembre de 2016. (AP Foto/Rebecca Blackwell)
Una niña mira desde el asiento trasero de un coche mientras el vehículo carga combustible en gasolinera en la ciudad de México, la noche del viernes 30 de diciembre de 2016. (AP Foto/Rebecca Blackwell)

“Todo el sistema de refinación y distribución está putrefacto”, coincide Miriam Grunstein, académica de la Rice University de Houston. A su juicio, los mexicanos están pagando los platos rotos de años de mala gestión, desinversión, falta de competencia y falta de visión a largo de plazo. “Con Pemex no hay planeación, hay ocurrencia, e ir tapando agujeros sale más caro”.

“Hay menos gasolina y la gente compra más pero si tuviéramos un sistema sano habría suficiente. Atribuir los problemas actuales al aumento de la demanda (como también hizo la petrolera) es absurdo”, subrayó.

El director de Pemex Transformación, Carlos Murrieta, indicó esta semana que tenían combustible suficiente a nivel nacional para seis días, un margen que la académica considero “ridículamente bajo”.

Pemex ha reconocido la falta de inversiones en infraestructura y la necesidad de incrementar la capacidad de almacenamiento a 15 días. También reconoció estos días problemas en cuatro estados del centro y oeste del país, pero la prensa local aumentaba la cifra a 13, es decir, casi en la mitad del territorio nacional. Las redes sociales ilustraban muchos casos.

El anuncio del calendario de liberación de precios previsto para 2017 calentó más los ánimos, máxime porque el presidente Enrique Peña Nieto se había comprometido a que no hubiera más “gasolinazos” con lo que sus críticos consideraron esa “mentira” un motivo más de enojo.

“Los invito a PARALIZAR 3 DIAS la compra de gasolina, podemos llenar nuestros tanques durante esta semana 26-31 de Diciembre y dejemos de cargar los primeros 3 días de Enero”, dice un mensaje que alentaba a una “revolución pacífica” y se multiplicaba en las redes sociales, incluidas las de algunos legisladores de izquierda. Paralelamente, comenzaron a correr convocatorias de protestas mientras que empresarios y analistas alertaban del peligro de que la inflación se dispare.

Según ha insistido el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, el incremento de precios dejó de ser una decisión del gobierno para pasar a ser un resultado de lo que pasa en el mercado.

A partir del 1 de enero habrá 90 zonas tarifarias distintas con precios máximos que irán fluctuando y que son los que recogen alzas de hasta el 20%. Posteriormente, a partir del 18 de febrero, comenzará el proceso de liberalización total en cinco fases de norte a sur y que se prolongará durante todo el año.

El gobierno insiste en que llegó la hora de que los mexicanos compren la gasolina a precio de mercado y no con subvenciones que ya no son sostenibles debido a la caída del precio del crudo (que sólo a partir de 2016 empezó a recuperarse) y a la subida del dólar.

Sin embargo, según el investigador Jorge Piñón este objetivo tardará en hacerse realidad porque de momento los mexicanos asumirán un “sobreprecio interno debido a las limitaciones de su sistema logístico”. De hecho, ése es uno de los motivos —no el único— por los que habrá distintas zonas tarifarias: se tendrá en cuenta el costo del transporte.

“Quien diga que la gasolina va a subir por la competencia, está loco. Está subiendo por la falta de competencia y la pésima gestión”, sentencia la académica Miriam Grunstein.

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