LOS MAREOS DEL JERRY

LOS MAREOS DEL JERRY

Le decian el Jerry cuando era atento y servicial, parecía una copia al carbón de su protector…lo imitaba en sus gestos, en sus ademanes, en el modo de expresión y casi  hasta en su modo de andar.

Solo se diferenciaba en una cosa: era enemigo del gimnasio.

De la mano de su benefactor  escaló peldaños de la función pública y con ello dejó atrás la estrechez económica en que vivía con su humilde empleo en el Seguro Social.

Todos decían que era  hijo mayor de su protector y que por eso pasaba por alto sus defectos, como el haberlo traicionado ya en una ocasión en que con una encomienda.

No obstante fue perdonado.

Luego ocupó varios puestos en el Municipio, siempre recomendado por su bienhechor mientras seguía sus pasos cursando la licenciatura en Administración Pública.

Fue candidato perdedor a Regidor y  Diputado federal, e hizo carrera en la CNOP.

Su mentor lo había llevado a esos puestos y hasta lo hizo delegado de Desarrollo Urbano y Ecología, donde se metió en graves casos de corrupción con transas de terrenos, sin que jamás se hayan aclarado las cosas.

Sin embargo, se desdeñaron las denuncias y en medio de fuertes sospechas de estar involucrado hasta en la muerte de uno de sus acusadores, Gerardo Hernández Ibarra fue impulsado como candidato a diputado local por el quinto distrito para llegar  al Congreso estatal.

Pero de nuevo traicionó a su protector al pactar, según se dice, con algún otro establo político con el fin de recibir una ‘chamba’ en la futura administración municipal.

Ahora ni siquiera voltea a ver a quien lo hizo políticamente, cuando  se lo encuentra.

Ya libre de rienda, su afición por el licor ha ido creciendo hasta llegar a perder el sentido.

Recientemente, en una concurrida comida, el diputado Hernandez   se dio terrible caída frente a numerosos comensales que terminó con tremendo ‘chichón’ en la frente.