GARIBALDI: UN EXTRANJERO EN LA REVOLUCIÓN

Alvaro Amador

En muchas de las ciudades de México existe una calle, plaza, o escuela llamada Garibaldi. Inclusive en el extranjero no es raro encontrar restaurantes de comida Mexicana y bares con ese mismo nombre. En la ciudad de México, la plaza Garibaldi recibe a sus visitantes con un museo del tequila, restaurantes típicos, grupos de mariachis y conjuntos norteños. Todos siempre listos para la serenata. Para los turistas, Garibaldi es una visita obligada para tener una experiencia “muy mexicana”. La palabra Garibaldi porta consigo cierto grado de mexicanidad, pero muy pocos nos hemos detenido a pensar quien fue Garibaldi, y como es que un apellido Italiano termino siendo un nombre tan sonado en nuestro país.

Justo en el corazón de Milán, Italia, como en muchas otras ciudades Italianas se encuentra un monumento a Garibaldi, destacado político y estratega militar Italiano y uno de los héroes de la unificación de Italia. Garibaldi es uno de los padres de la patria y uno de los personajes más conmemorados en la historia de Italia. Pero todas las calles, plazas, y escuelas llamadas Garibaldi en México no fueron nombradas así en honor al héroe de la liberación Italiana, el Garibaldi que tanto mencionamos en México es Giuseppe “Peppino”Garibaldi II, nieto del libertador de Italia, y general de la revolución Mexicana.

Giuseppe Garibaldi II, nació en Melbourne Australia el 29 de Julio de 1879 y desde muy joven siguió los pasos de su abuelo y su padre y se aventuró a luchar por diferentes causas sociales alrededor del mundo. En 1810, después de haber participado en otros movimientos revolucionarios en Sudáfrica, Venezuela y Guyana, Giuseppe Garibaldi II se muda a Chihuahua y decide probar suerte en las minas de oro de la sierra de Chihuahua. Sin embargo, no tuvo fortuna y se estableció en Madera, Chihuahua donde trabajó en los talleres ferroviarios. Ese mismo año, estalla la revolución y a José Garibaldi lo llama su sangre revolucionaria y viaja a El Paso, Texas para enfilarse en las tropas maderistas. A la buena usanza mexicana, a Giuseppe Garibaldi II se le dio el apodo de José “El Gringo” Garibaldi y se le consigno

a formar parte de la legión extranjera. Gracias a su experiencia militar, y la fama su familia, Giuseppe Garibaldi II se convirtió rápidamente en uno de los hombres de confianza de Madero quien le da el rango de general, rango que hasta antes de Giuseppe Garibaldi II había sido ocupado únicamente por mexicanos.

Giuseppe Garibaldi II luchó en la derrota revolucionaria de Casas Grandes, Chihuahua; pero salió victorioso durante la toma de Ciudad Juárez en 1911. Para algunos generales revolucionarios, especialmente Francisco Villa y Pascual Orozco el hecho de tener un extranjero como general les causaba conflicto, siempre vieron a la legión extranjera y a Giuseppe Garibaldi II con desconfianza y lo aceptaban solo por no desacatar las órdenes de Francisco Madero. Después de la toma de Ciudad

Juárez, las diferencias entre Francisco Villa y Giuseppe Garibaldi II empezaron a causar enfrentamientos dentro de las tropas revolucionarias y esto da paso a la renuncia de Giuseppe Garibaldi II a la revolución mexicana, y a su eventual salida del país.

Una vez de vuelta en Europa, Giuseppe Garibaldi II lucho exitosamente contra el imperio Otomano junto a su padre y hermanos. Después participo en la primera guerra mundial; primero con el ejército francés, y después con el ejército Alpino italiano. Al término de la primera guerra mundial, Giuseppe Garibaldi II incursionó en la política donde instauró un frente político en contra el partido fascista de Benito Mussolini, pero fracasa vilmente. Después de su desventura política en Italia, Giuseppe Garibaldi II se muda a Nueva York, donde contrae matrimonio con una mujer estadounidense y vive una vida alejada

de las armas y modesta. En 1940 decide regresar a Italia para visitar a su madre, pero se queda en Roma hasta su muerte el 19 de Mayo de 1950, a la edad de 71 años.

Es así como Giuseppe Garibaldi II logro colarse en la historia de México. Un hombre que solo luchó dos peleas durante la revolución mexicana y cuya reputación de buen estratega se le dio por el renombre de su apellido y no por sus hazañas en el campo de batalla. El paso de Garibaldi en la revolución fue breve e intrascendente, pero su historia personal es ciertamente fascinante.

“Qui si fa l’Italia o si muore” aquí se hace la Italia o se muere. Giuseppe Garibaldi I

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