Demagogia y Deuda

 Cruz Pérez Cuéllar

No cabe duda que los buenos o malos gobiernos se definen por sus resultados, no por los discursos trasnochados que emiten sus representantes. Habrá algunos gobernantes que se sientan estadistas y hablarán maravillas de sus propias administraciones, otros también populistas tratarán de convencer al pueblo que los eligió para que vean en ellos a un salvador; con su retórica engañosa lograrán que algunos crean sus mentiras, sus promesas incumplibles y lo peor, cuando fallen, cuando caigan en el error, tratarán de convencer a los ciudadanos de que la realidad es otra, usarán juegos de palabras para confundir, pero al final del día su farsa será descubierta, de eso podemos estar seguros, lo malo es que mientras el ocaso llega los que están debajo de sus decisiones tendrán que padecer los estragos del fraude.

Durante la campaña de Javier Corral se entendía (como estrategia de la propia campaña), que señalara las deficiencias del candidato a vencer como los excesos de los gobiernos emanados del mismo partido al que pertenecía su adversario, eso es natural en cualquier campaña, aunque en la anterior el contraste y la diatriba fue el plato fuerte del candidato panista. Pero de ahí a asumir como propuesta la eliminación por completo de las prácticas del gobierno anterior, entre ellas el endeudamiento público y otras formas que condenó a ultranza, como que daba señal de que su gobierno, como sus promesas de campaña, estaría marcado por la demagogia.

Ahora que vio de que se trata la administración pública (hay que recordar que no había gobernado siquiera un ejido) comenzó a retractarse de varias ofertas de campaña, a cambiar de discurso pero sin confesar que se equivocó, ya lo hizo con la promesa de eliminar las colegiaturas y cuotas de las preparatorias y universidades públicas, no se atrevió a disculparse con el electorado que le había dado su confianza en las urnas y con la ciudadanía en general, echó por delante al secretario de Educación, Pablo Cuarón, para que éste cubriera su falta con la ridícula excusa de que la propuesta no era producto de la razón sino que había salido del corazón; lo mismo ha hecho con otros ofrecimientos de campaña, como eliminar las fotomultas, que ahora quiere cobrar a aquellas fotoinfracciones que se aplicaron en el gobierno anterior y no se pagaron. Pero la más reciente de Corral es la de contraer más deuda pública, por casi 3 mil millones de pesos a través de la bursatilización.

Aquello que tanto condenó del gobierno de César Duarte, y por lo cual se desgarró las vestiduras cual fariseo en el Senado, frente a los medios de comunicación locales y nacionales, en sus protestas de Unión Ciudadana, y en cuanta oportunidad tenía, señalando la bajeza del exgobernador por hipotecar el futuro de los chihuahuenses y mal administrar las finanzas públicas, por no ajustarse el cinturón y gastar demás, cosa que consideró inmoral, ahora viene a hacerlo a la primera, sin pensarla dos veces, justificado en la crisis y deudas que le dejó la pasada administración.

En la Ley de Ingresos que presentó el secretario de Hacienda, Arturo Fuentes Vélez, aparece la posibilidad de contraer más deuda pública el próximo año, hasta por 2 mil 800 millones de pesos a través de la emisión de bonos bursátiles para poder hacer frente al déficit que ellos mismos generaron al presentar una Ley de Ingresos que no empata con el Presupuesto de Egresos, la primera se presentó por el orden de los 61 mil 955 millones de pesos frente a un presupuesto de 58 mil, 356 millones de pesos, con una diferencia de 3 mil 599 millones de pesos. Como plan emergente tuvieron la gran idea de bursatilizar el ingreso por el uso de las carreteras, que aun no están bajo ese mismo esquema, por 2.8 mil millones, a fin de cubrir parte del déficit.

Éticamente, o moralmente como lo ha señalado, Javier Corral debería prescindir de esa figura financiera y aplicar asimismo aquella utópica austeridad republicana de la que tanto ha hablado, que tanto recomienda a los “despilfarradores” gobiernos, que les sienta bien a cualquiera menos a él. Pero también en congruencia con su discurso campañero, por respeto al ciudadano, por lo menos por quienes votaron por él, debe aplicar medidas de verdadera austeridad y dejar de andar lloriqueando por todos lados que no tiene dinero y se de dique a gobernar enserio.

De otra manera, el gobernador, ante su incapacidad por conseguir recursos con la federación estará demostrando una vez más que no tiene palabra, que puede más su incompetencia y por eso recurrirá a la bursatilización que tanto maldijo en el pasado y que hizo hasta lo imposible porque no le autorizara la Secretaría de Hacienda federal los últimos 6 mil millones solicitados por el anterior gobierno, el problema no era en sí el endeudamiento sino que se trataba de dinero que él no podría gastar y que lo hicieron frente a sus narices, durante la transición… orgullo político y soberbia personal.

Desde esta humilde contribución lo hemos advertido tiempo atrás: Javier Corral, el lobo, es un dictador con piel de oveja y su demagogia se va descubriendo poco a poco, pero sus consecuencias son cada vez más dañinas para nuestra lacerada sociedad. Ahí están varios ejemplos, pero lo que falta por ver empeorará aun mas el panorama. Habla de trasparencia pero no es capaz de trasparentar a cabalidad sus propios gastos; pide congruencia pero recurre con frecuencia en el absurdo; reclama plena libertad de expresión pero acalla y amenaza a sus críticos; dice ser demócrata por excelencia pero sus nominaciones a cargos públicos son completamente unilaterales o se caracterizan por la designación; exige a la Federación justicia y equidad en la distribución de los recursos, pero curiosamente él guarda silencio absoluto del centralismo que ocurre en el estado respecto de los municipios.

El verdadero Corral se va descubriendo paulatinamente, y su estrategia de engaño va menguando con precipitación, es bueno que la gente lo sepa y tome sus precauciones, que los diversos  sectores exijan sus derechos y protesten, no a la manera tradicional porque así no funciona para el nuevo representante del Poder Ejecutivo, la manifestación contra sus excesos y mentiras deberá ser, ni mas ni menos, igual como él lo hizo contra sus opositores políticos, para que entienda que el pueblo de Chihuahua no está sordo, ciego, y mucho menos mudo, que está dispuesto a luchar para hacer efectivo el verdadero significado de “mandatario”, mote que recae en el gobernador en turno, y que significa el que es mandado.

Sugerencias y comentarios favor de hacérmelos llegar a mi correo: [email protected]

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