Canalla, Gandalla, Anaya

Vaya, vaya, vaya, que manera tan descarada y cínica de la cúpula panista para tirar por la borda el escaso prestigio que les quedaba.

Pensé que la gestión de Gustavo Madero Muñoz había sido la peor en los 78 años de vida de Acción Nacional pero ya veo que no, su mejor alumno lo ha superado con creces.

Con Ricardo Anaya al frente el PAN ha dejado muy en claro que lo más importante para ellos es el poder, el dinero y las elecciones, independientemente de los resultados. El gandalla o el canalla, como lo definen sus propios correligionarios, ha convertido al otrora partido que abrazaba la democracia y la ética política en una caricatura de mal gusto para beneplácito del PRI.

En menos de un año, Anaya redujo a cenizas las posibilidades de que el PAN regrese a la presidencia de la república. Tras las singulares victorias del año pasado en las que obtuvieron 7 gubernaturas, hoy se oferta como prostituta en retiro en los catres del PRD y MC para ver si le hacen cosquillas a MORENA y al dinosaurio inmortal. Con Ricardo encabezando el mazacote florido, claro está.

El denigrante espectáculo que Ricardo Anaya viene protagonizando en las últimas semanas supera por mucho el estelarizado por Roberto Madrazo Pintado, aquel iluso y tramposo priísta que siendo dirigente nacional del Revolucionario Institucional, secuestró la candidatura presidencial de su partido en el 2006 creyéndose las fantasías de su desempeño como gobernador de Tabasco.

Envuelto en escándalos por su estilo de vida tan desahogado y silente ante los señalamientos de enriquecimiento familiar inexplicable, el dirigente nacional panista explota el falso debate de la guerra contra el PRI, cuando en los hechos,  su antecesor, Madero Muñoz y él mismo, han servido de carretilla del kamasutra al aprobar en el congreso federal prácticamente todo lo que ha querido Peña Nieto.

Presionado por las bases para que deje de aprovecharse del cargo de dirigente y precandidato presidencial al mismo tiempo, Anaya Cortés, debería, en un acto de cordura y congruencia histórica partidista separarse de la dirigencia para explicar el exponencial crecimiento del patrimonio familiar hasta más de 300 millones de pesos y jugar limpio por la candidatura. Pero no, se aferra y se avienta la puntada de ser objeto de ataques por parte del ejecutivo federal.

Adicto a fantasear, Ricardo quiere seguir usufructuando la presidencia del partido pretextando que sus verdugos tricolores pretenden imponer a un títere del peñato como fiscal anticorrupción. Cierto o no, este argumento es tan mísero como nulo es su respeto por la militancia albiazul. A quién carajos le importa si el presidente de la república le pinta una raya más al tigre?.

La ambición desmedida de Anaya ha generado una fractura irreversible al interior del PAN, que más allá de que cinco senadores calderonistas se hayan aliado con el PRI para hacerse de la mesa directiva del senado, lo que ocurre desde que Acción Nacional comparte el poder con sus supuestos ´enemigos´. El fondo de esta cortina de humo y el falso debate de una guerra ideológica fratricida, es la necedad del queretano treintañero por agandallarsen la candidatura presidencial panista y eventualmente del mazacote florido, a cualquier precio.

Yo veo muy complicado que el PAN se recupere de estos bochornosos episodios. Si Anaya se sale con la suya, estarían legitimando e inmunizando a AMLO ante los cuestionamientos de utilizar millones de pesos en spots y a la dirigencia de Morena en su beneficio personal.

La fractura del PAN estaría propiciando que el PRI se recupere de la peor presidencia en la historia de México y se luzca imponiendo a uno de sus candidatos híbridos, de los que ya he hecho mención en entregas anteriores, tal es el caso José Antonio Meade. Con este escenario y a este paso, el Revolucionario Institucional cacharía los votos que el panismo y su ridículo frente amplio opositor perderán en el camino.

Me queda bastante claro que la agenda legislativa es lo que menos le importa a Ricardo Anaya, si así fuere, impulsaría con sus aliados de ocasión, como se hacía cuando había vergüenza, la agenda que realmente exigen los mexicanos.

Ya ni modo, destrozado el prestigio del PAN, únicamente le queda a Ricardo Anaya y a sus corifeos terminar por deshojar a Margarita.

Rafael Moreno Troya ya no va a ser necesario, el presidente del partido ya se le adelantó.

P.D. El fantasma del 2012 puede aparecerse en el 2018 y repetirse la historia.

Manuel Narváez Narváez

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